En la totalidad sin partes,
perdidas las fronteras,
allí, trazos de pincel,
vomita el terco niño eterno.
(monos en ambo,
sabios abufonados,
Una mano aquí,
la pluma por allá,
ese borde por el otro lado,
muchos “si, mi señor”,
y aquello rojo,
y esto redondo.
-¿Y las piedras?
-Las piedras TIC, TAC, TIC.)
E igualmente todo traga
y todo inventa.