En la totalidad sin partes,
perdidas las fronteras,
allí, trazos de pincel,
vomita el terco niño eterno.
(monos en ambo,
sabios abufonados,
Una mano aquí,
la pluma por allá,
ese borde por el otro lado,
muchos “si, mi señor”,
y aquello rojo,
y esto redondo.
-¿Y las piedras?
-Las piedras TIC, TAC, TIC.)
E igualmente todo traga
y todo inventa.
No soy mucho de poesía, pero me gusta. Me deja pensando en muchas cosas, tal vez ninguna de las que motivaron lo escrito...
ResponderEliminarMe pasa algo raro, necesito saber de qué habla pero al mismo tiempo temo que con la respuesta se me pierda el encanto.
Seguiré leyendo!