sábado, 19 de mayo de 2012

DE LOS JUEGOS DE LO MÚLTIPLE



Dance usted,
mi señora,
y relate los cuentos
que sus manos han hilvanado.

¿Será que el calor envuelve a la femeneidad?
A veces, compóneste de formas bellas,
de formas desafiantes,
y el labio,
dulce instrumento perceptivo,
se abraza al mundo como si de enredaderas
se tratase.

Cuente usted entonces,
adonde se dirigen los vuelos del ser,
cuando la mano es el sacrificio,
y los ojos,
huidizos cómplices.

Ésto, que de escenario oficia,
conversando con el orador,
gusta de pensar:
¿Será que unos labios,
un rostro y un aroma,
puedan más que el discurso,
puedan más que el citadino,
puedan más que el movimiento de ajedrez?

Como hay rostros que atraviesan,
hay labios que besan.

Tal cual hay manos que indican,
hay ojos que invitan.


jueves, 17 de mayo de 2012

DE YEMAS Y PALABRAS




Quizás tomadas por sorpresa,
broten de mis manos palabras.
Con mis palmas se amasan,
toman forma,
y con delicadeza de brisa,
se lanzan al aire como burbujas.

A veces las observo,
las acompaño con mis ojos,
y en mis yemas,
el desgarro del desprendimiento de letras,
siento.

Pero hay días más prodigiosos,
días paganos,
en que soy el sol;
la piel que lo recibe;
el ojo que la desea;
y lato como aliento profundo del mundo.

Esos días, no hay yema que gima el parto,
No hay dolor que abrace mis pequeñas fronteras,
Y todo es imagen de la divinidad. 


miércoles, 9 de mayo de 2012

LA VISTA DE PEDRO





Te he visto,
y de tus ojos,
que múltiples son,
brotan puntas.

Entregado el cuerpo a tus designios,
relatas la historia de la carne y el agua,
o del verde y el azul.

Si abro mis ojos,
el bosque habla y soy anciano.
Si los cierro,
dibujas tu música, y ya no hay edad.

Me cuentas historias que entiende el alma,
que no sabe escribir.
Y después, en esta vida está YO,
el simple escenario de los relatos.

*
    
Cuando la noche arrecia,
cuando las nubes son un techo ineludible,
el fuego calma la muerte.

Deseado entre aguas temerarias,
revive de cenizas pasadas,
abraza la madera como
el sol abraza la tierra,
y algo ríe porque es lo adecuado.

Los cerros observan,
y con la oscuridad de aliada,
se minan de altos guerreros.

Desde las laderas miran,
me saben suyo,
y ellos míos.

La lucha es de estares,
de talantes que se escrutan,
de espíritus conversando.
Quien muere y quien vive,
es mera máscara.

*

“Esto ve él”
farfulla el árabe.
“Esto ve él”, farfulló.
Y a mi se me llora el espíritu.